Siru

nosotros2Cama lista,
Roly y pichón bañados,
Chucho en su camita,
6 veladoras,
incienso,
pañales y gasas,
agua tibia con esencias,
ipod cargado con un muy buen playlist,
snacks de spirulina y cacao,
tecitos de frambuesa.

El ciruelo, huayacán y la ceiba listos con su poder para acompañarme en este momento tan mágico.

Romain el papá,

Yo, la mamá.

17 de Noviembre, jueves.

Salimos como todos los días a la playa a San Agustinillo,
risas, juegos, bucitos y solcito en la panza y espalda.
Unas ligeras molestias que se aminoraban con las olas del mar,
perro pescador nadando junto a mi,
Romain en la playa tomando sol.

Decidí salir para tomar un poco de sol y sentí que era el momento.
Le llamé a Romain y le dije con voz con risita “creo que se me rompió la fuente” y me reí. Llamada a Vivian mi doula hermosa, me confirma que todo está empezando.
Foto con perro pescador para tenerlo para la posteridad.
Antes de irnos a la casa unos taquitos para agarrar fuerza.

Mi prima doctora me mandaba mensajes “ prima porfavor deja de comer tacos y ya vete con tu doctora, brujo, espíritu o lo que sea pero yaaaa”.
Llegamos a la casa.  Ya no había vuelta atrás.
Estaba empezando mi cuerpo a abrirse para el mejor momento de mi vida.
Todo fluyendo con una rapidez que me impresionaba y no lo podía parar.

Subí al cuarto,
Romain limpiaba la casa ja (qué pedo?)
Me quité la ropa y empecé a pujar.  Mi cuerpo pedía hacerlo.
Tuve miedo por momentos, creo que por más que leí y no leí no estaba preparada para el tipo de “dolor” .
Incomunicados, en nuestra casita en medio de la selva.
Romain entre limpiar y verme.  Trataba de hacerme focus.

En momentos era una mujer muy fuerte y en otros tenía miedo del dolor y  de estar ahí solitos.  Romain me hablaba fuerte y decidido para hacerme centro y no flaquear.
Pasaron como 2 horas y empezó a obscurecer. Recuerdo haber estado acostada y sentir 10 segundos del dolor más intenso de mi vida y hacer “click” con mi cuerpo, mis huesos y mi alma. El dolor ya no existía, mi cuerpo y yo estábamos en la misma sintonía para hacer que mi hija llegara al mundo en amor y confort.
En ese momento ya no existía nada ni nadie. Solo éramos mi hija, mis árboles y yo.

Se prendieron las velitas,
comía miel con cacao.
Uffff el cacao en mi cuerpo era maravilloso.  Era enraizarme y sacar fuerza de mi madre Tierra.  Unirme a las raíces de mi Ciruelo, Huayacán y Ceiba y elevar la intención de amor.

Escuchaba a Romain subir y bajar escaleras,
Chucho roncando,
Roly a lo lejos lo podía ver,
totalmente desnuda, en cuclillas en un piso de barro,
ahí, encontré la mejor posición para estar un par de horas,
veía la imagen de mi pareo que me hacía entrar en trance.

Cada respiración era una respiración menos para poder ver a mi bebé,
era muy atemorizante y a la vez increíble
sabía que mi vida ya no iba a ser la misma desde ese momento.

Romain me pidió que me pusiera de pie para bailar.
“Vamos a bailar como Roly” me dijo.
Las contracciones no dejaban descanso y aun así traté de bailar.
Vino una contracción muy grande que me hizo recostarme en Romain,
cerré los ojos y sentí como sus brazos se convertían en las ramas de mis árboles amados, sentí todo el amor de mi pareja y de la naturaleza en ese preciso momento,
sentí una ráfaga de vida, de amor y de hermandad.
Era como sentir que toda la naturaleza me decía “Ya está”

Una respiración, una contracción, un grito profundo de mi ser…
Y ahí parada abrazada a mi esposo vimos asomar la cabeza de nuestra hija,
Romain se agachó y justo en la siguiente respiración todo su cuerpo salió.

Woooow!  Lo escribo y aún mi cuerpo lo siente.
Esa energía de vida recorriendo cada molécula de mi ser woooow.
Cuando salió vi sus ojos enormes abiertos
y lanzó un solo grito mientras alzaba sus brazos.
Era el grito de triunfo y de vida!

Me recosté y mi hija estaba encima de mi, descubriendo el espacio,
pasó un tiempo hasta que el cordón umbilical dejó de tener sangre y se cortó.
Lo cortó Romain dándole la bienvenida a nuestra hija a este mundo.
Acto seguido nació la segunda mamá de Siru mi hija: la placenta.
Mi cuerpo sintió gran alivio y relajación.

Todo era perfecto.
Estaba en silencio,
Observando todo,
Mi mente no lo podía creer,
Mi cuerpo y corazón si.
Ahí estaba mi hija,
Ahí estábamos como una nueva familia.
No había palabras que pudiera expresar.
Solo respirábamos y nos amábamos.

Siru recibió su primer baño con aceites esenciales por manos de su papá.  Mientras tomaba un licuado con frutos y placenta para tener una recuperación rápida.
Al ver a Siru en la tina era como si estuviera flotando, abría los brazos, disfrutaba el espacio y la sensación. Era hermoso. Terminando su baño de relajación nos quedamos en la cama las 2 observándonos y reconociéndonos.  La brisa que entraba por las ventanas era como un saludo de todos los árboles y plantas que nos rodeaban, era el saludo de mis hermanas que aunque no estaban en persona ahí, estaban en meditación con nosotras, era el saludo de mis animales y era el saludo del universo.

Todo empezó a las 11 am y a las 6:50 pm ya éramos la familia Toucas Pérez.

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